lunes, 28 de enero de 2013

NO TE DEJES, HERMANO

 No te dejes, hermano, no dejes que este mundo lleno de sombras te consuma y te haga parte de él.
Sé fuerte, fuerte e inquebrantable como el huarango que se mantiene de pie en medio del infernal desierto.
Que no te intimiden las frías y hacinadas celdas llenos  de ignotas criaturas
que ,al igual que tú, viven recordando sus historias y contemplando, eternamente,
el viejo reloj pegada en la despintada pared.
Que los años no te destruyan ni erosionen tu noble corazón; que, después de todo
sigas siendo tú mismo; el mismo hombre con alma de niño y la sonrisa de cristal.
Que en las noches de insomnio no te lastimen los índices acusadores; ni las cruentas injurias laceren tu níveo espíritu.
Que tus tiernos luceros jamás se inunden, que no bañen tu rostro con gruesa lagrimas amarga.
solo te pido que tengas fe, que conserves la esperanza de que un día  la aurora  vendrá por fin a visitarte.

martes, 16 de octubre de 2012

MI ONOMÁSTICO

El día que fue mi santo
me lo pasé en el cuartel haciendo manto.
El día que se celebró mi cumpleaños,
las horas eran lentas y el día parecía un año.
Era un sábado catorce de julio,
estaba de servicio el capitán José Tulio.
Nadie   sabía de mi onomástico,
ni siquiera el energúmeno táctico.
Un año más, se sumaba a mi vida
era su llegada como una envestida.
Se levantaban ante mi diecinueve otoños melancólicos
llenos de soledad y fuertes cólicos.
En la mañana que debió pintarse de felicidad
vi como un, oficial, golpeaba a uno sin piedad;
Por no estar atento
en la instrucción  del armamento.
La tarde transcurría tarareando una tonada triste,
nadie me alegró ni con un chiste.
Lejos de padres y hermanos,
De felicitaciones y apretones de manos.
Cuando el día tan esperado se iba,
pues el tiempo, con su curso seguía,
ya en silencio pensaba en mi familia
en mis amigos y en mi querida Edomilia
Cuando por fin agonizaba aquel sombrío sábado,
me encontraba sobre la cama recostado,
meditando en mi día transcurrido
y sin darme cuenta me quedé profundamente dormido.

jueves, 28 de junio de 2012

A LA MUERTE

A ella, que tarde o temprano me envolverá.


¿Cuándo vendrás por aquí
oh funesta dama de
largos y descoloridos
vestidos de carbón!
¿Cuándo te sentarás a mi costado
seduciéndome con tus famélicos
encantos hasta hacerme
adicto a tu presencia?
¿Cuándo dejarás de mirarme
a escondidas y te muestras
para descubrir así que guardas
detrás de tus ignotas túnicas
que huelen a humo y ceniza?
¿Cuándo será el día
que huya de tu universo gris
la pesada incertidumbre
y te de libertad para elegir
si en verdad soy yo el indicado
para dormir con vos en inconmensurables
sábanas de brea?
¿Por qué, musa mía
eres apasionada con mis hermanos
de nívea cabellera
y piel maltratado por los
 cruentos azotes del tiempo?

¿Por qué te enorgulleces pintar el
nombre de tus amantes y la de sus
raíces y retoños con tinta carmesí?
¿Por qué nadie sueña contigo
y los pocos que te buscan,
por más que muevan cielo y montañas
no logran conquistarte?
Dime ahora, longeva criatura
¿Cuándo será tu hora de partir?

lunes, 11 de junio de 2012

YO SOLO QUIERO


 
A Kassenia, por darme nuevas esperanzas.
 
Yo sólo quiero
embriagarme
 con tus afrodisiacos ósculos,
desgastar mis trémulos labio
en los tuyos
de almendra y rojo carmesí.
Yo sólo quiero
contemplar tu níveo espíritu
y dejarme atrapar en tus pupilas
de exótico cristal.
Yo sólo quiero
perderme en la jungla
de tus enmarañados y lozanos cabellos
que juegan con el
tímido viento austral.
Yo sólo quiero
inmortalizarte  en mis
humildes versos,
esos que , como una fresca y ligera brisa
besen tu brillosa piel de sirena
y expiren en ella.
Yo sólo quiero ser tu grácil sombra
para nunca apartarme
de tu singular escultura
 de amazona tropical
e ir contigo
hasta el último confín del universo.
Yo sólo quiero
morir pronunciando tu fulgente nombre
 y sabiendo que sabes
que yo sólo viví para ti.
Yo sólo quiero
exhalar mi último aliento
sabiendo que has sonreído
 y con ello iluminado
mi eterno viaje.

jueves, 15 de diciembre de 2011

AQUÍ DEJO TU RECUERDO




Aquí dejo tu recuerdo,
ya me he cansado de llevarlo
así que lo abandono sin
volver la mirada,
al igual como tú sepultaste
mis sueños y mis áureos proyectos.
Aquí arrojo al eterno olvido
tus días de primavera
tus horas salpicadas de hipocresía
tus ocurrencias compradas por
monedas de un ignoto judas.
Aquí, sentado sobre hierba fresca,
bajo un ardiente sol de verano,
contemplando ,extasiado, el diáfano
firmamento ucayalino;
pienso en tantas cosas nuestras
que pudieron cristalizarse;
pero que, tétricamente, no lo
dejamos ser realidad.
Aquí, amor mío,
derramo por última vez
mis cálidas cataratas
revestidas de dolor y,
salpicadas de desengaño.
Aquí, mi linda estrellita marinera,
recojo todas nuestras horas,
esos que estuvieron desparramados
por todo lo largo y ancho de este
sombrío mundo
para guardarlos en un místico baúl
y enterrarlo, sin titubear, en el corazón
de mi más lejana indiferencia.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

MI JARDÍN



¡Qué lindo es mi jardín!
¡De aventuras sin fin!
Donde aprendo a cantar
Y con mis amigos jugar.

Pintando dibujos, estoy.
Un gran artista soy.
¡Sé ya las cinco vocales!
¡Para mí todas son fáciles!

Mi jardín es grande,
pero no se llega tarde.
Se hace toda la tarea
porque si no te cae la correa.

Con mis compañeros juego sin parar,
pero nunca nos ponemos a pelear.
Nos queremos como hermanos
y siempre nos damos la mano.

Mi señorita es muy bonita;
Siempre la veo igualita.
Es alegre y cariñosa,
y cuando enseña es asombrosa.

Mi jardín es de colores,
así como las flores.
Con mesas y sillas chiquitas
donde se sientan simpáticas niñitas.
He aprendido muchas cositas,
como dibujar las casitas.
¡Puedo contar hasta diez!
Y… si quiero ¡Puedo hacerlo otra vez!

lunes, 18 de julio de 2011

QUIERO SER




A Ana Gabriela, por ser como es.
Quiero ser tu sombra, seguirte siempre hasta el fin. Quiero ser el aire que respiras, introducirme en tus entrañas y darte vida. Quiero ser la sangre que recorre por tus venas, y estar pendiente ante tu menor herida. Quiero ser tu pensamiento y así saber cuando te acuerdas de mí.
Quiero ser la fresca brisa que recorre tu plateado rostro, juegue con tus lozanos cabellos de azabache y apenas te roben una tierna sonrisa. Quiero ser el humilde sol, verte cuando abandones la cálida cama y salgas para que mis rayos de luz bronceen tu escultura de sirena tropical. Quiero ser el grácil aguacero de las tardes de verano, y bañarte con mis lágrimas de felicidad. Yo simplemente deseo ser lo que tú quieres que por ti sea.
Yo te amaré como nadie se atrevió a amar en esta tierra, a tal extremo que el mismo Cupido se sienta avergonzado. Te adoraré más allá de la muerte y el olvido, cual si fueras un ser eterno. Tu nombre sobrevivirá a la historia, pues yo lo inmortalizaré en copiosos poemas de amor. Y cuando el tiempo haya pasado por nuestros rostros, yo seguiré diciéndote que eres la mujer más linda del planeta entero. Entonces continuaremos visitando los parques, caminaremos tomados de las manos como lo hacíamos antes y, quizá las parejas jóvenes de entonces nos miren con asombro y respeto. Yo seguiré hilvanando tiernos versos que, cual baladas, cantarán tu feérico existir.
Construiremos un mundo dentro de éste que está salpicado de dolor, tan ancho y ajeno, como lo dijo algún escritor. Emplearíamos nuestros días en visitar hasta el último pueblito del globo, llevando en nuestras alforjas la semilla de la paz y el amor. Escalaríamos el Everest, y cuando hayamos conquistado la cima plantaremos nuestra bandera de triunfo, pendón áureo que será construido con un poco de perseverancia, disciplina y sacrificio. Y por las tardes cuando el león de fuego vaya hundiéndose inexorablemente en el lejano y escarlata horizonte yo te invitaré a abordar mi pequeño bote de madera. Surcaríamos con él los inconmensurables océanos y, cuando hayamos arribado, de repente, en una playa desconocida dejaríamos que el viento juega con nuestros austeros trajes mientras los endebles rayos de la estrella diurna besen tímidamente nuestra piel gastada.
Y cuando por fin hayamos dominado el nevado más alto del planeta, navegado por todos los mares del globo, haber dejado algún recuerdo en la última aldea, entonces podremos decir que el tiempo nos resultó corto, pero al mismo tiempo que valió la pena haber sido parte del mundo que nos tocó vivir. Entonces, agradeceré al cielo por haberte enviado y, con el último aliento que me resta diré sonriendo, que te amo un universo y todavía más.